Azar, caos y aleatoriedad

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Por ese mismo motivo hemos decidido utilizar este blog como una nueva forma de ver el mundo. ¿Qué es el azar?¿Y el destino?¿Está nuestra vida predetermianda?¿Podemos cambiarla? Son algunas de las preguntas que vamos a analizar, que no contestar.

Dentro de esta marabunta de preguntas se encuentra la creatividad, un factor fundamental a la hora de cambiar nuestra realidad y nuestra percepción sobre la misma.
El azar y el caos son supuestamente las bases sobre las que se ciñe esta nuestra realidad. El conjunto de varios factores aleatorios crean el mundo tal y como lo percibimos. La creatividad se encarga de utilizar esos factores y darles un significado nuevo, que no tenían antes. Por que hasta lo que nosotros creemos impensable y caótico, puede albergar algo de sentido.

¿EXISTE LA SUERTE?

Nos ocurre lo que el capricho del azar quiere y después nosotros nos encargamos de buscarle algún sentido que nos estimule unas veces o nos justifique otras. Por eso decimos que el hombre no puede asumir esa realidad. Todavía seguimos tratando comprar el favor de la “suerte” a través de supersticiones o de nuestro merecimientos. Muchas personas todavía se quejan de que la mala suerte que ha presidido su existencia. El problema radica en que casi todo el mundo calcula mal las probabilidades de los posibles eventos.

La llamada buena o mala suerte tiene un valor absoluto. Es buena si te conviene y mala si te roba algo a lo que te creías con derecho. Es decir, no es nada sustantivo. Una simple ilusión que es razonable que el hombre primitivo valorara con deslumbramiento. Es menos comprensible que el hombre actual la siga mantieniendo como referencia en su vida y la de sus semejantes

El individuo puede llegar a distinguir entre tres tipos de suerte:

  • Suerte constitucional: es decir, relacionada con factores fuera del control de una perosna porque no pueden ser cambiados; el lugar de nacimiento y la constitución genética son ejemplos habituales.
  • Suerte circustancial: vinculada con factores que no pueden ser controlados porque se producen aleatoriamente como los accientes y epidemias.
  • Suerte consecuente: derivada de factores que no pueden controlarse por ser el resultado caprichoso de los actos de cada uno; un ejemplo sería arrojar una piedra a una autopista desde un puente; los efectos estarían fuera del control del que arroja la piedra.

El hombre vive obsesionado con la ilusión del orden, tratando de planificar la vida. Lo aleatorio es quizás el enemigo ante el que el hombre se siente más desarmado.

Aleatoriedad: el resultado de todo suceso aleatorio no puede determinarse en nungún caso antes de que éste se produzca. Es la carencia de propósito, causa u orden. Un experimento aleatorio es aquel que, bajo el mismo conjunto “aparente” de condiciones iniciales, puede presentar resultados diferentes.

Aquello que es estático y repetitivo es aburrido. Aquello que es dinámico y aleatorio es confuso. En el medio yace el arte.” John Locke

Además, en general somos incluso peores de lo que cabría esperar a la hora de calcular probabilidades. Nos dejamos impresionar bien o mal por las características emotivas de las diversas hipótesis.Tendemos, a veces, a sobrevalorar la probabilidad de eventos temibles porque nos hace sentirnos preparados para soportarlos cuando lleguen. A veces sobrevaloramos la probabilidad de que se produzca un evento positivo entre las restantes opciones simplemente porque consideramos que nos lo merecemos.

En tiempos de incertidumbre regresa la idea de suerte. Y es curioso, no tanto porque nuestra colonización del azar haya fracasado con algún límite irrebasable. Es más bien cosa, parece, de que una vez alcanzado, no hemos encontrado en los confines de ese territorio aquello que buscábamos. Y hemos pasado a añorar la inocencia de la ignorancia, o incluso hemos preferido no saber. Inútil empeño el de intentar ignorar lo que es sabido: cuando lo oculto se torna irremediablemente visible exclamamos “¡qué mala (o buena) suerte!”, en un gesto que recuerda el del niño que se tapa los ojos, convencido de que así nadie lo ve (de que es su miradala que funda lo real, le explicará el psicóloco cuando se haga mayor). Los avatares de la idea de suerte son avatares de nuestro delirio de omnipotencia, definitivamente echado a perder.

¿Qué hacer para solucinar nuestros problemas? Las tres lecciones que debemos aprender tras leer este artículo son:

  1. Aceptar vivir en una incertidumbre extrema
  2. Reforzar nuestras posicines por si  llegan los eventos probables
  3. Soportar los impactos negativos que no eran previsibles
  4. Buscar el equilibrio entre lo lógico y lo aleatorio para crear nuevas estructuras creativas

Y todo ello por supuesto sin perder el buen ánimo y siendo optimistas!

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2 Respuestas a “Azar, caos y aleatoriedad

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